A una mujer que se iba a casar le decía su madre: - Tú nunca se la chupes. Nunca se la chupes, que luego no te respetan. - Vale, así lo haré. Total, que se casan y el marido le dice: - María, venga, chúpamelaaa. - ¡Que no!. - ¿Por qué?. - Porque luego no me respetarás. - Venga ya, yo sí que te respetaré, chúpamelaaaa. - Que no. Después de mucho insistir, al final la mujer se la acaba chupando y, mientras va para el baño a limpiarse, oye: - María... - ¿Qué?. - Ven aquí, ¡chupapollas!.
A una mujer que se iba a casar le decía su madre:
- Tú nunca se la chupes. Nunca se la chupes, que luego no te respetan.
- Vale, así lo haré.
Total, que se casan y el marido le dice:
- María, venga, chúpamelaaa.
- ¡Que no!.
- ¿Por qué?.
- Porque luego no me respetarás.
- Venga ya, yo sí que te respetaré, chúpamelaaaa.
- Que no.
Después de mucho insistir, al final la mujer se la acaba chupando y, mientras va para el baño a limpiarse, oye:
- María...
- ¿Qué?.
- Ven aquí, ¡chupapollas!.