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Un señor de muy buena presencia se dirige a un bar y se pide un whisky. El "bartender" se lo sirve, y el señor se lo toma de un solo trago y comienza a realizar una rutina de boxeo (1,2,3,4 1,2,3,4...). Termina de aparentemente ejercitarse y se pide otro whisky, pero esta vez doble. El "bartender" se lo sirve, y el señor nuevamente se lo toma de un trago y comienza a hacer la serie de boxeo (1,2,3,4,1,2,3,4...), el bartender se queda mirándolo y haciéndose el cómico le pregunta: ¿Oiga señor, por qué es que después de cada whisky hace como que esta peleando соn el aire?. ¡Es que se va armar una pelea que ni se imagina! noooo, señor este es un bar de prestigio, ¿Cómo se va a armar una pelea? Créame lo que le digo, estoy a acostumbrado a esto! ¿Qué usted adivina el futuro? nooo, es que siempre que tomo vengo sin plata!
Desde que era pequeño siempre tenía miedo de irme a acostar porque creía que había alguien debajo de mi cama. Cansado de esto, un día fuí a ver a un psiquiatra y le explique:
- Tengo problemas. Cada vez que voy a acostarme creo que hay alguien debajo de mi cama. Tengo miedo. ¿Me estaré volviendo
Loco?
- Déjame eso a mi y en doce meses lo curo.
Ven a verme tres veces a la semana y te curaré todos esos miedos.
-¿ Y cuanto me cobra doctor? pregunté.
- Barato. Ochenta euros la visita, contesto el doctor.
- Bueno, un poco caro pero si me cura, vale la pena.
Seis meses después, me encontré соn el doctor en el cine.
-¡ Ey! Usted dejo de venir a mi consulta después de la tercera vez. ¿Por qué no regreso? me preguntó.
- Bueno, doctor, ochenta euros por consulta tres veces a la semana por doce meses es bastante dinero. Encontré un camarero en el bar que me curo en una sola sesión por diez euros. Estaba tan contento соn el dinero que ahorré, que he comprado un coche nuevo.
- No me diga, dijo el psiquiatra algo molesto. ¿Y se puede saber como un camarero que solo sabe de servir copas, lo curo por diez euros?
-¡ Me dijo que cortara las patas de la cama! Ahora ya no puede haber nadie ahí abajo.
¡ Olvidaros de los psiquiatras... Tomaros un café y hablar соn el camarero!
Entra un hombre a un bar y dice:
¡ Quiero 20 copas!
El camarero muy extrañado se los trae. Cuando el hombre se los toma todos le vuelve a decir al camarero:
¡ Ahora quiero 19!
Y así siguió соn 18, 17, 16, 15, 14, 13, 12, 11, 10.
El camarero harto le dice:
Pero bueno, hombre de Dios, que se va a morir usted, pare ya no.
¡ Que no! ¡que me traiga 9 copas!
Y el camarero se las trae y se las bebe. Cuando llega a 1 el camarero se la trae y el se la bebe, cuando se la acaba y antes de irse le dice al camarero:
Lo ve, cuanto menos bebo más borracho estoy.
Entra un señor en un bar y pide un café, el mozo lo trae y el señor se lo toma, pide la cuenta y el mozo le dice:
- Son 26 pesos.
-¿ Cuántos? ¿Un café 26 pesos? ¿Usted está lосо?
Entonces, el señor se acuerda que tiene 26 monedas de un peso y se las empieza a tirar de una detrás del mostrador, y así las 26 monedas.
El señor se va y el mozo se quedó re caliente.
- Este маldiто, me tiró todas las monedas.
Vuelve el mismo señor a la semana, pide otro café, se lo trae el mozo y el señor se lo toma, cuando pide la cuenta el mozo le dice:
- Son 26 pesos.
El señor saca un billete de 50 pesos y se lo da al mozo. El mozo va a la caja y le dice al cajero:
- Mira, ahí está el маldiто que me tiró las 26 monedas, dame el vuelto en monedas que lo voy a jоdеr.
El cajero le da 24 monedas de un peso y el mozo se acerca al señor y le dice:
- Aquí tiene su vuelto - y le tira de a una todas las monedas.
El señor saca dos monedas, las tira y le dice:
-¡ Mozo, otro café!
Estaba un borracho en un bar y ya se le había acabado el dinero. Entonces saca una hormiguita de color nеgrо del bolsillo, y le dice al barman:
- ¡Oye amigo! ¿Te apuesto mi coche contra una botella de tu mejor vino a que mi hormiguita levanta aquel vaso lleno de vino?
Entonces el cantinero pensando que eso era imposible, acepta. El hombre le dice algo al oído a su hormiguita, la deja en la mesa y la hormiguita camina y levanta sin dificultad el vaso. Entonces el barman la aclama:
- ¡Oh eso es muy bueno! Pero deja de platicar para atender a los clientes.
Después de un buen rato al borracho se le termina la botella de vino, y le grita al barman:
- Te apuesto mi casa contra cinco botellas de tu mejor vino a que mi hormiga levanta aquella mesa de billar contigo encima.
Entonces, el barman acepta pensando que es imposible, y la hormiga lo hace.
- Maravilloso, se la compro por 10,000 dólares.
Entonces el borracho se la vende.
En ese momento llega otro borracho y al ver el público que tenía la hormiguita, la ve y al pasar por su lado la pisa y grita:
- ¡Ja, ja, tanto jaleo por una simple hormiguita!