- Capitán, solicito un permiso extraordinario -dice el artillero.
-¿ Por qué motivo?
- Pregunta el jefe.
-¡ Porque mi mujer va a tener un hijo!
- Permiso denegado. ¡El manual debería haberle enseñado que la presencia de un artillero es necesaria para disparar el proyectil, pero no para encontrarse en su punto de destino!