-¡ Conocí a un hombre maravilloso en un restaurante!
-¿ Y cómo te fue?
- Bien y mal.
-¿ Por qué?
- Porque me acerqué a él, me deslumbró y terminamos pasando la noche juntos en mi departamento.
- Y eso ¿qué tiene de malo?
- Que él me contó que era el marido de una amiga mía y allí me vino una angustia insoportable.
-¿ Y cómo siguió?
- Voy a terapia para ver si puedo dejar de angustiarme cada vez que él se queda en mi departamento a pasar la noche.