-¡ Doctor, doctor, tiene que ayudarme! ¡No aguanto más!
-¿ Pero, qué le pasa, amigo?
-¡ Me pasa que todas las noches veo un cocodrilo bajo mi cama! ¡No puedo dormir de miedo!
- Ya veo... Esas son manías persecutorias. No tiene de qué preocuparse. Tómese este somnífero y la semana que viene me vuelve a ver...
Pero el paciente no aparece más. El médico, preocupado, decide visitarlo. Toca el timbre del departamento, golpea la puerta y nadie sale. Por fin, se asoma una vecina.
-¿ A quién busca?
- Al señor Giménez...
-¿ Giménez? ¿Giménez?...¿Giménez cuánto?
- Alberto... Me dio esta dirección...
-¡ Ah, sí! Usted se refiere al que se lo comió el cocodrilo...