Dos jóvenes que acaban de conocerse esa misma noche en la discoteca, deciden hacer el amor en el coche del chico. Él se recuesta en el asiento reclinado, mientras que ella se coloca encima.
El chico intenta la penetración, pero encuentra cierta resistencia. Cambiar de postura y lo intenta de nuevo, pero la resistencia sigue allí. Al final, el chico desiste y le dice:
- Perdona, lo brusco que he sido, pero no sabía que eras virgen. Si lo llego a saber, habría ido mucho más despacio.
- No te preocupes, si yo llego a saber que eres tan rápido, me habría quitado las mallas.