Dos mamás canguro están sentadas en un banco del parque mientras sus canguritos juegan en los columpios. Una de ellas se queda mirándolos, suspira y exclama: - Qué monos son los niños, ¿no te parece? - Pues sí. Lástima que al mío le gusten tanto las galletas. -¿ Y qué problema hay? - Pues que me deja la bolsa perdida de migas.
Dos mamás canguro están sentadas en un banco del parque mientras sus canguritos juegan en los columpios. Una de ellas se queda mirándolos, suspira y exclama:
- Qué monos son los niños, ¿no te parece?
- Pues sí. Lástima que al mío le gusten tanto las galletas.
-¿ Y qué problema hay?
- Pues que me deja la bolsa perdida de migas.