El dentista después del tratamiento le dice соn timidez al paciente: - Perdóneme por Dios, pero le he quitado a usted el diente sano. Ahora tengo que quitar también el enfermo... El paciente responde tranquilamente: - ¡Bueno doctor, que suerte que usted no es el oculista!
El dentista después del tratamiento le dice соn timidez al paciente:
- Perdóneme por Dios, pero le he quitado a usted el diente sano. Ahora tengo que quitar también el enfermo...
El paciente responde tranquilamente:
- ¡Bueno doctor, que suerte que usted no es el oculista!