El niño llega a casa de la abuela y en cuanto tiene ocasión se le acerca tímidamente pero соn gran ilusión y le dice:
- Abuelita, ¿me enseñas el pajarito?
- Que dulce. Sin embargo, yo no tengo pajaritos, ¿por qué lo dices?
- Papa dijo al salir de casa que íbamos a ver a la cotorra de la abuelita.