El niño llega muy pensativo a su casa después de lo que ha oído en la escuela. - Mamá, ¿es cierto que cuando uno se muere se convierte en polvo? - Claro que sí, hijo. El chico se retira a su dormitorio nada más cenar. Después, se escuchan sus gritos: -¡ Mamá! ¡mamá! ¡Debajo de mi cama hay un muerto!
El niño llega muy pensativo a su casa después de lo que ha oído en la escuela.
- Mamá, ¿es cierto que cuando uno se muere se convierte en polvo?
- Claro que sí, hijo. El chico se retira a su dormitorio nada más cenar. Después, se escuchan sus gritos:
-¡ Mamá! ¡mamá! ¡Debajo de mi cama hay un muerto!