El revisor del tren le pregunta a un niño bastante crecidito que viaja sin billete: - ¿Es posible que solo tengas cuatro años? - Claro que tengo cuatro años. - ¿Estás seguro de que no te equivocas? - Segurísimo. Hace cinco años que digo lo mismo.
El revisor del tren le pregunta a un niño bastante crecidito que viaja sin billete:
- ¿Es posible que solo tengas cuatro años?
- Claro que tengo cuatro años.
- ¿Estás seguro de que no te equivocas?
- Segurísimo. Hace cinco años que digo lo mismo.