En cierta ocasión entra un mexicano a una cantina y pregunta:
- ¿Quién quiere pan y queso?
Nadie le contesta, y lo vuelve a repetir:
- A ver, ¿no hay un mero macho que le guste el pan y queso?
Entre los cuates que se encontraban en la cantina, uno levanta la mano y le dice:
- A ver machote, yo sí quiero pan y queso.
Lentamente se le acerca, saca una рisтоlа y le dice:
- ¡Pues toma PAN, PAN, PAN Y QUESO le sirva de experiencia!