En el funeral de un albañil mexicano fallecido en la construcción del gran muro americano, un hombre desconocido por la familia llora amargamente, se le acerca la mujer del difunto, y dice: – ¿Era usted amigo suyo? – Sí. – ¿Estaba usted a su lado cuando murió? – Sí, de hecho sus últimas palabras fueron para mí. – ¿Ah, sí? ¿y cuáles fueron? – Mariano, ¡no muevas el andamio!
En el funeral de un albañil mexicano fallecido en la construcción del gran muro americano, un hombre desconocido por la familia llora amargamente, se le acerca la mujer del difunto, y dice:
– ¿Era usted amigo suyo?
– Sí.
– ¿Estaba usted a su lado cuando murió?
– Sí, de hecho sus últimas palabras fueron para mí.
– ¿Ah, sí? ¿y cuáles fueron?
– Mariano, ¡no muevas el andamio!