En un campo de fútbol, David le pregunta a su padre: - Papá, ¿por qué los espectadores le gritan groserías a aquel chico? - Porque le ha tirado una botella al árbitro. - Pero si ni siquiera le ha tocado. - Por eso, hijo mío, por eso.
En un campo de fútbol, David le pregunta a su padre:
- Papá, ¿por qué los espectadores le gritan groserías a aquel chico?
- Porque le ha tirado una botella al árbitro.
- Pero si ni siquiera le ha tocado.
- Por eso, hijo mío, por eso.