En una juguetería, un niño escoge un peluche de kanguro. Va a la caja y le entrega un billete de monopolio a la cajera, ésta le dice amablemente: Amor, esto no es dinero de verdad. Y el niño le contesta: Este tampoco es un kanguro de verdad.
En una juguetería, un niño escoge un peluche de kanguro. Va a la caja y le entrega un billete de monopolio a la cajera, ésta le dice amablemente:
Amor, esto no es dinero de verdad.
Y el niño le contesta:
Este tampoco es un kanguro de verdad.