Era una señora, tan gorda, tan gorda, que cuando se subía a un barco, el barco se volvía submarino.<br />Era un señor, tan lосо, pero tan lосо, que de tan lосо que estaba se volvió lосо.
Era una señora, tan gorda, tan gorda, que cuando se subía a un barco, el barco se volvía submarino.
Era un señor, tan lосо, pero tan lосо, que de tan lосо que estaba se volvió lосо.