Había una vez una niña llamada Samille que le dijo a su abuela: Abuela tengo pulgas, y la abuela le contestó: ¡ Pues ponte el collar y vete afuera!
Había una vez una niña llamada Samille que le dijo a su abuela:
Abuela tengo pulgas, y la abuela le contestó:
¡ Pues ponte el collar y vete afuera!