Iba paseando cuando de repente veo a una niña tratando de bañar un gato. Le pregunto:
- Pero niña, ¿por qué haces eso? Se puede morir.
- Que bah, mi gato es muy fuerte. En esto que sigo y al camino de vuelta encuentro la niña llorando a lágrima tendida.
- Se murió el gato ¿verdad? Si ya te dije que pasaría...
- No fue al lavarlo, fue al ¡exprimirlo! buaaaah