La profesora está muy enfadada porque Pepito no responde a ninguna de sus preguntas. Al fin, le dice: - Pepito, ¿es que no eres capaz de decir ni una sola cosa? - Pues claro que soy capaz: ¡Ni una sola cosa!
La profesora está muy enfadada porque Pepito no responde a ninguna de sus preguntas. Al fin, le dice:
- Pepito, ¿es que no eres capaz de decir ni una sola cosa?
- Pues claro que soy capaz: ¡Ni una sola cosa!