Llega un niño de 6 años a la tienda, y le pide al despachador que le diera un chocolate de muñeco pero que fuera hombre, el despachador le da un chocolate de muñeco, y el niño lo queda viendo y casi llorando le dice al despachador:
- No, yo quiero un chocolate de muñeco pero que sea hombre.
El despachador le contesta:
- Pero niño, es lo mismo.
El niño contesta:
- No señor, el chocolate de muñeco que sea de hombre trae un pedacito de más.