- Mamá, ¿cuando nos morimos en qué nos convertimos? - En polvo. - ¿Sí mamá? - ¡Sí hijo mío! - Pues mamá, mira debajo de la alfombra que tienes un muerto.
- Mamá, ¿cuando nos morimos en qué nos convertimos?
- En polvo.
- ¿Sí mamá?
- ¡Sí hijo mío!
- Pues mamá, mira debajo de la alfombra que tienes un muerto.