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Una vez llegan 2 compadres regiomontanos a la ciudad de México y en un almacén ven una tina de hidromasaje que a uno de ellos le gusta mucho, entonces el dependiente de la tienda le ofrece enviarla a su domicilio en Monterrey sin costo adicional. Después de 15 días se encuentran los compadres en la calle y uno le pregunta al otro:
¿ Compadre que pasó соn su tina?
Pues no sé compadre, no me la han enviado.
A lo que el otro responde:
Pues, mándeles un fax compadre.
No, como cree, un fax sale muy caro.
Bueno, mándeles una carta.
¿ Qué le pasa?, los timbres, el papel, el sobre, ni lосо, sale muy caro.
Bueno, mándeles un telegrama, así sólo le cobran por palabra, sale más económico.
Tiene razón compadre, así lo voy hacer.
Una semana después se encuentran de nuevo los compadres.
Compadre, ¿Qué pasó? ¿Ya envió el telegrama?
Sí compadre, pero no recibo contestación.
Pues, ¿Qué les puso compadre?
Véalo usted mismo.
Y al verlo ve una "¿i?"
¿ Una "i"?
Sí compadre.
¿ Pero dígame qué "i"?
Pues, una "i" latina.
Por eso compadre, ¿"i" latina?
Venía un atlante alcalde de viaje a la capital a una reunión соn el gobernador y debía estar puntual, pues no, al cabo de dos horas tarde, llegó a su destino. Y le pregunta el gobernador:
¿ Qué te pasó, por qué no llegaste a tiempo?
Y el atlante le contesta:
Resulta que venía muy bien, cuando me dieron ganas de hacer pipi y me bajé a la orilla de la carretera, y que se me quedan las llaves dentro del carro.
¡ Ah! Mira que contratiempo y, ¿Cómo le hizo?
Y el atlante dice:
Pues traté por la ventanilla соn un alambre, pero gracias a Dios que venía mi esposa y me dirigió, para un ladito, ya casi, así que sino, todavía estuviera allá.