Dos amigos, salen de fiesta y quieren emborracharse pero entre los dos, apenas tienen unas pocas monedas. El más listo de los dos, se queda pensando, y finalmente соn las monedas entra en una frutería y compra un plátano.
- ¿Para qué quieres un plátano?, Pregunta el amigo.
- Ya lo verás…
Posteriormente, entran en un bar y piden dos cervezas. Cuando terminan de beber, se baja la cremallera del pantalón, saca el plátano y le dice a su compañero:
- Finge que me la estás chupando
El amigo, se agacha para meterse el plátano en su boca, cuando el camarero, indignado, comienza a gritar cabreado y les echa fuera del bar.
- Fuera de aquí, váyanse a su casa a hacer este tipo de cosas…
Los dos amigos, continúan соn este truco toda la noche de bar en bar, bebiendo cerveza sin pagar.
A la mañana siguiente, los dos amigos vuelven a reunirse para comentar la noche anterior:
- Qué buena fiesta anoche! Menuda borrachera que agarré, y encima sin pagar.
- Ya lo creo, que bien lo pasamos! Yo perdí el plátano en el segundo bar…
Una bella mujer joven sale de la ducha, se envuelve соn una toalla yavisa a su marido que ya puede ducharse. Cuando él entra en la ducha suena el timbre de la puerta. La esposa le dice que ella abre, y baja a abrir la puerta envuelta en la toalla.
Al abrir la puerta se encuentra a su vecino Antonio, quien se queda sin palabras ante la visión que le ofrece la señora. Entonces, él saca dos billetes nuevecitos de 100 euros y le dice a ella que son suyos si deja caer la toalla hasta la cintura.
Ella piensa, "¿por qué no?", de modo que deja caer la toalla y deja sus senos al descubierto , entonces coge el dinero. Antonio jadea ante lo que ve; saca prontamente otros 200 euros y se los ofrece por dejar caer la toalla hasta el suelo para ver todo el asunto. La mujer piensa que ya había llegado bastante lejos, así que no le importaba hacerlo, y deja caer la toalla al suelo enseñando su precioso cuerpo. Antonio la contempla un momento, le da las gracias y se va.
Cuando ella sube de nuevo, su marido que acababa de salir de la ducha, le pregunta que quién había llamado a la puerta.
Ella contesta:
- Era nuestro vecino Antonio.
- ¿Y ha traído los 400 euros que me debe? - pregunta el marido.
Durante una clase de moral y buenas maneras, la profesora dice a sus alumnos:
- Miguel, si fueras a cortejar a una joven de buena familia, muy bien educada, durante una cena íntima para dos, y tuvieras necesidad de ir a los servicios, ¿qué dirías?
- Espérame un momento, que voy a echar una meadita.
- Eso sería muy grosero y maleducado por tu parte. Juan, ¿cómo lo dirías tú?
- Perdón, pero tengo que ir a los servicios. Vuelvo enseguida.
- Eso está mejor, pero resulta desagradable decir "servicios" durante una comida.
- Y tú, Jaimito, ¿serías capaz de usar tu intelecto, al menos por una vez, para intentar mostrarnos tus buenas maneras?
- Yo diría:
"Querida, te pido perdón por ausentarme un momento, pero voy a dar la mano a un íntimo amigo que espero poder presentarte después de la cena" ...