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Chistes de aviación - Page 14
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¿ Por qué el país está como está?
Bueno, aquí algunas de las razones, tal vez.
Un hombre compró una heladera nueva y, para librarse de la vieja, la dejó enfrente de su casa соn un cartel que decía:
"Gratis. Si la quiere, se la puede llevar".
La heladera permaneció allí durante 3 días, sin que la gente que pasaba se dignara mirarla.
El hombre llegó a la conclusión de que la gente no creía en la oferta. Era demasiado buena para ser verdad; por lo tanto, cambió el cartel:
"Heladera en venta por $ 150,00". ¡Al día siguiente se la habían robado! ¡Cuidado! ¡Ese tipo de gente vota!
Mientras miraba una casa para alquilar, mi hermano le preguntó a la chica de la inmobiliaria para dónde quedaba el Norte, ya que no quería que el sol lo despertase todas las mañanas. La chica le preguntó:
"- ¿El sol sale por el norte?"
Cuando mi hermano le explicó que el sol sale por el Este (cosa que sucede desde hace un buen tiempo, además), ella le dijo:
"- Lo que pasa es que no estoy muy al tanto de ese tipo de cosas". ¡Ella también vota!
Antiguamente, un amigo trabajaba como soporte técnico en un centro de atención al cliente en Montevideo. Un día, recibió el llamado de un sujeto que le preguntó en qué horario estaba abierto el centro de atención. Le contestó lo siguiente:
"- El número al que usted llamó está disponible 24 horas al día los 7 días de la semana."
Entonces el cliente preguntó:
"- ¿Ноrа de Buenos Aires o de Montevideo?"
Para terminar de una buena vez соn el asunto mi amigo le dijo:
"- Ноrа de Buenos Aires".
¡ Ese cliente también vota! (por suerte en Uruguay)
Mi colega y yo estábamos almorzando en el restaurante self-service de la empresa, cuando oímos a una de las secretarias administrativas hablando sobre las quemaduras de sol que había sufrido, al ir en auto a la costa. Viajaba en un convertible, y por eso "no pensó que se iba a quemar, ya que el auto estaba en movimiento". ¡Ella también vota!
Mi cuñada tiene una herramienta salvavidas en el auto, diseñada para cortar el cinturón de seguridad, si ella llegara a quedar aferrada a él. ¡Ella guarda la herramienta en el baúl !
¡ Mi cuñada también vota!
Mis amigos y yo fuimos a comprar cerveza para una fiesta, y notamos que las cajas tenían un descuento del 10%. Como era una fiesta grande, compramos 2 cajas. El cajero multiplicó 10% por 2 y nos dió un descuento del 20%.
¡ El también vota!
¡ Esta es la mejor! Salí соn una amiga y vimos una mujer соn un argolla en la nariz, agarrada a un aro por medio de una cadena. Mi amiga preguntó:
- ¿No será que la cadena le da un tirón cada vez que ella gira la cabeza? Le expliqué que la nariz y la oreja de una persona permanecen a la misma distancia, independientemente de que la persona gire o no su cabeza.
¡ Mi amiga también vota!
No conseguía encontrar mis valijas en área de equipaje del aeropuerto. Fui entonces hasta el mostrador de equipaje extraviado y le dije a la mujer que atendía que mis valijas no habían aparecido. Ella sonrió y me dijo que no me preocupara, porque ella era una profesional entrenada y yo estaba en buenas manos.
- Solamente dígame una cosa: ¿su avión ya llegó?.
¡ Ella también vota!
Un lorito mexicano que viajaba en un avión, en primera clase, llama a la azafata:
- Oye guаrrа... vení a atenderme.
- Si, ¿Qué desea Señor Loro? - responde la aeromoza.
- Quiero un tequila, y que me pongan una película XXX, enclenque.
- Si Señor Loro, inmediatamente cumplo su orden.
El hombre que estaba sentado al lado del loro aprovecha cuando se acerca la azafata a traerle el tequila, y le dice:
- Señorita ¿Por favor podría traerme un café?
- Si se espera, se lo traigo más tarde -Le responde la azafata de mala manera.
Un poco más tarde, el loro vuelve a dirigirse a la azafata:
- Oye zopenca, tráeme otro tequila.
- Sí Señor Loro, соn mucho gusto, ya se lo traigo.
- A mi tráigame por favor el café que le pedí hace media hоrа, señorita ?Solicita el hombre.
- Usted se espera, ¡no me apure señor! -responde la dama muy enojada.
Media hоrа más tarde, el loro grita de nuevo a la azafata:
- Mensa, tráeme otro tequila.
- Enseguida Señor Loro -dice la azafata.
- Señorita, ¿y mi café? -pregunta el hombre ya muy serio.
- Usted se espera, señor ¿No ve que estoy muy ocupada?
El lorito mira al hombre del café y le dice:
- Vea amigo, pida su café como lo hago yo; Yo le ordeno соn firmeza, la trato mal, la insulto para que vea quien es el que manda.
- Tiene toda la razón ?dice el hombre, y empieza a gritar: ¡Oiga! sirvienta asquerosa, ¡tráeme mi café inmediatamente! Pero muévase golfa enclenque...
Inmediatamente aparece la azafata acompañada de un sobrecargo como de dos metros. Cogen al hombre y al loro por el cuello y los tiran del avión sin compasión.
Cuando van cayendo por los aires, el loro felicita al hombre diciendo:
- Oiga amigo, ¡Hay que ser muy macho para insultar a una aeromoza, en un avión en pleno vuelo, y sin tener alas para volar...!
Un hombre al regreso de su granja, decide traer dos pollitos recién nacidos para regalárselos a sus hijos.
Después de subir al avión, recuerda que no puede llevar ninguna clase de animales en el viaje. El hombre va al baño y esconde los pollitos dentro de su pantalón, dejando abierta un tanto su bragueta para que los animales tengan un poco de aire.
Va de nuevo a su silla que está justo al lado de unas monjitas y se acomoda tranquilamente. El hombre se queda dormido y las monjitas empiezan a notar ciertos movimientos excitantes en las las partes nobles del señor, y naturalmente la curiosidad las lleva a no perder detalle de lo que ocurre en ese pantalón, pues esto era completamente novedoso para ellas.
Un poco más adelante, los pollitos logran sacar sus cabezas ante los ojos de las aterradas monjas quienes deciden sacudir al hombre:
-¡ Caballero, caballero, despierte...!
-¡ Que ocurre! ¿Que es tanto escándalo? -Pregunta el dueño de los pollitos, a lo que una de las monjitas responde:
- Mire señor, nosotras no sabemos mucho de hombres, pero... ¡creemos que se le han reventado los huеvоs!
Una rubia linda y joven, toma un avión соn destino a Nueva York, соn pasaje en clase turista. Cuando aborda el avión, busca su asiento, pero al pasar por los de primera clase, nota que son más grandes y confortables, entonces decide sentarse en el primero que encuentra vacío.
Cuando la azafata chequea su ticket, le informa que su asiento está en clase turista, a lo que la rubia responde:
- Soy linda, joven y rubia. Me quedo hasta llegar a Nueva York.
La azafata frustrada, va a la cabina del capitán a informar del incidente. El capitán se dirige a la rubia y le dice que debe abandonar el asiento. Y la rubia responde:
- Soy linda, joven y rubia. Me quedo hasta llegar a Nueva York.
El capitán por no causar alboroto, se retira a la cabina y comenta соn el copiloto. El copiloto le dice que su novia es rubia y que sabe qué hacer.
El copiloto se acerca a la rubia y le susurra algo al oído. La rubia se levanta inmediatamente agradeciendo y abraza al copiloto, y toma su asiento en clase turista.
El piloto y la azafata asombrados le preguntan qué le dijo para convencerla.
El copiloto responde:
- Le dije que los asientos de primera clase no van a Nueva York.