Pepito acude un día a casa de su futuro suegro y le formula la ritual pregunta de que quería casarse соn su hija. El hombre, no muy convencido, le contesta соn el clásico interrogante:
-¿ Y tú crees que podrás hacerla feliz?
- Eso seguro, ¡la tenía que haber visto usted ayer en el cine: cómo gemía!