- Mi mujer y yo llevamos unos días intentando tener un hijo

- Me alegro hombre, ¿y ya sabes como le vas a poner?
- A cuatro patas...

¿Por qué las novias sonríen al bajarse del altar?.

Porque están pensando que ya no hace falta que se la mamen a nadie.

Dos tios están haciendo un crucigrama.

- Oye, a ver si tú te sabes esta: "Organo sexual femenino", con cuatro letras, y la segunda es una "O".
- ¿Horizontal o vertical?.
- Horizontal.
- Entonces es "boca".

Uno que llega a una farmacia y dice:

- Deme unos supositorios que sepan muy, muy, muy bien a menta.
Y dice el famacéutico:
- ¿Qué pasa, te los vas a comer?.
- No, si te parece me los meto por el culo.

- Mi nueva novia me enseñó a tocar la guitarra.

- ¿Y es fácil?
- Ya lo creo, se lo tragó todo en la primera cita.

¿En qué se parece una mujer a un churrasco?.

En que cuando empieza a sangrar hay que darle la vuelta.

- Señor, que me quiero casar con su hija.

- Calle, es una decisión apresurada, por favor, medítela.
- Ya me la medí, le calza perfecto...

¿De qué color le compra las bragas un sordomudo a su novia?.

Pues transparentes, para poder leerle los labios.

Un tío va a un banco y le dice al cajero:

- Quiero abrir una jodida cuenta bancaria.
- Perdone, ¿qué ha dicho?.
- ¡Que quisiera abrir una puta cuenta bancaria en este banco de mierda!.
- Oiga, perdone, pero es que ese vocabulario...
- ¡¡Vamos a ver!!, ¡¡por qué cojones usted se cree que...!!
En esto que aparece el director de la sucursal, hombre políticamente correcto donde los haya, y les dice con una sonrisa de oreja a oreja y una entonación empalagosa de locutor de radio:
- Perdonen, pero es que estaba aquí al lado y no he podido evitar el oir una minúscula parte de su conversación que me ha sugerido que probablemente han tenido algún pequeño malentendido, que gustosamente tendré el placer de aclarar inmediatamente, puesto que es bien conocido el interés que nuestra institución pone en una rápida y plena satisfacción de nuestros estimados clientes.
- Bueno, pues es que...
En esto le interrumpe el cliente:
- Sí, quiero abrir una maldita cuenta para ingresar 10 putos millones de sucios euros, pero este imbécil de cajero dice que...
El director de la sucursal borra su sonrisa, mira al cajero y le dice en tono amenazador:
- Gómez, hijo de puta, ¡no me toque más los cojones y atienda de una puta vez a este caballero, antes de que le despida por gilipollas!.