Todos los enfermos de un hospicio son trasladados a otra ciudad por avión, y en pleno vuelo comienzan a jugar un partido de fútbol. No hay manera de tranquilizarlos y la azafata decide pedir ayuda al copiloto. Luego de un rato se hace un silencio absoluto. El piloto le pregunta a su segundo: - ¡Te felicito! ¿Cómo te las arreglaste? - Muy fácil. Abrí la puerta y les dije que sigan jugando en el patio.
Todos los enfermos de un hospicio son trasladados a otra ciudad por avión, y en pleno vuelo comienzan a jugar un partido de fútbol. No hay manera de tranquilizarlos y la azafata decide pedir ayuda al copiloto.
Luego de un rato se hace un silencio absoluto. El piloto le pregunta a su segundo:
- ¡Te felicito! ¿Cómo te las arreglaste?
- Muy fácil. Abrí la puerta y les dije que sigan jugando en el patio.