Todos los locos de un manicomio se habían escapado y se habían subido a un árbol. Una vez allí, agarrados de las ramas se pusieron a gritar todos a la vez: ¡ Somos unas peras, somos unas peras! Llegó el director del manicomio muy enfadado les dijo: ¡ O os bajáis de ahí ahora mismo o llamo a bomberos! Los locos no hicieron ni caso, el director llamó a los bomberos y les pidió que les echaran agua. Los locos al ser rozados por el agua se tiraron al suelo, todos menos uno, y le preguntó el director intrigado: ¿ Y tú, por qué no te has caído? A lo que contestó: ¡ Soy una pera de agua, soy una pera de agua!
Todos los locos de un manicomio se habían escapado y se habían subido a un árbol. Una vez allí, agarrados de las ramas se pusieron a gritar todos a la vez:
¡ Somos unas peras, somos unas peras!
Llegó el director del manicomio muy enfadado les dijo:
¡ O os bajáis de ahí ahora mismo o llamo a bomberos!
Los locos no hicieron ni caso, el director llamó a los bomberos y les pidió que les echaran agua. Los locos al ser rozados por el agua se tiraron al suelo, todos menos uno, y le preguntó el director intrigado:
¿ Y tú, por qué no te has caído?
A lo que contestó:
¡ Soy una pera de agua, soy una pera de agua!