Un atracador muy bobalicón entra en un banco empuñando un secador de mano y grita: -¡ Quieto todo el mundo! ¡Al primero que se mueva... lo dejo seco!
Un atracador muy bobalicón entra en un banco empuñando un secador de mano y grita:
-¡ Quieto todo el mundo! ¡Al primero que se mueva... lo dejo seco!