Un borracho que por causa del vicio había empeñado hasta la camisa, llego el día que ya no tenia mas que empeñar solo le quedaban un radio, un reloj y el cristo de su cabecera, una mañana al sentir los efectos de la cruda y sin tener dinero para curársela otra vez se hinco delante del cristo y le dijo:
"Señor tu que conociste el monte del calvario compadecete de mi",
Y tomando el radio lo fue a empeñar, pero se paso de copas y se emborrachó otra vez; a la mañana siguiente sufriendo la misma situación se hinco nuevamente al cristo le dijo:
"Señor tu que conociste el monte del calvario ayudame otra vez"
Y tomando el reloj, lo llevo al empeño; se volvió a pasar de copas y a la mañana siguiente no teniendo mas que empeñar se arrodillo ante el cristo y le dijo:
"Señor tu que conociste el monte del calvario ven, ven señor y hoy conocerás el monte de piedad" amen.