Un campesino ordeña a su vаса a la luz de una lámpara de petróleo.
-¡ Ay, me estás haciendo daño!
- Protesta la vаса.
- Perdona -se disculpa el campesino-, ni yo mismo sé lo que estoy haciendo. Me he levantado tan temprano...
- Es cierto, tienes aspecto de cansado -reconoces benévolamente la vаса-. Bueno te diré lo que debes hacer: cógete sencillamente a mis ubres y yo saltaré arriba y abajo.