Un ciempiés hijo, todo asustado tocaba desesperadamente la puerta de su casa y decía: ¡ Papi, ábreme la puerta que un pollo quiere tragarme! Su padre le respondió: Espera hijo, yo me pongo los zapatos y te abro la puerta.
Un ciempiés hijo, todo asustado tocaba desesperadamente la puerta de su casa y decía:
¡ Papi, ábreme la puerta que un pollo quiere tragarme!
Su padre le respondió:
Espera hijo, yo me pongo los zapatos y te abro la puerta.