Un indio enamorado de la hija de un millonario va a pedir la mano, y el millonario que no quiere tal unión trata de poner evasivas y se entabla el siguiente diálogo:
- Mi hija está acostumbrada a vivir en un apartamento de mucho lujo...
- Sí, sí, indio compra!...
- Pero eso no es todo. El futuro marido de mi hija tiene que tener por lo menos una mina de cobre que produzca mucho...
- Sí, sí, indio tiene...
Y el padre, que ya no sabe cómo deshacerse le dice como último recurso acercándosele como para confiarle un secreto:
- Pero, ¿sabe lo que pasa? Yo conozco bien a mi hija. Ella es muy sensual y necesita que su futuro marido tenga por lo menos 26 centímetros de... Bueno, usted me entiende...
- Sí, sí... Indio corta...