Un joven soldado escribe su primera carta a casa. "Querido padre, no puedo decirte dónde me encuentro; pero ayer he matado un oso polar..." Un par de meses después llega otra carta:
"Querido padre, continúo sin poderte decir dónde estoy, pero ayer he bailado el "hula-hula" соn una indígena ... "
Tres semanas más tarde, llega la tercera carta:
"Querido padre, ya tengo permiso para decirte dónde me encuentro; pero ayer el doctor me dijo que debía bailar el "hula-hula" соn el oso polar y disparar a la indígena ... "