Un judío va al periódico a poner un anuncio de la muerte de su esposa. Llega y le dice a la joven que lo atiende:
- Quisiera poner un anuncio de defunción de mi esposa.
-¡ Muy bien!. ¿Qué va a decir?
- "Murió Ana".
-¿ Sólo eso?
- Sólo eso.
- Señor, ¿cómo va a poner "Murió Ana"? Un mensaje tan escueto... ¡es el aviso fúnebre de su señora esposa!
- Pero es que no puedo gastar mucho.
- Pero señor ¡Si la tarifa mínima es por 6 palabras!
-¡ Ah!, entonces ponga:
"Murió Ana, Vendo ropa de mujer".