Un pastor vigila su inmenso rebaño de ovejas cuando se le acerca un hombre y dice: - Oiga, si acierto el número exacto de ovejas, ¿me regalaría una? El pastor muy seguro acepta: - Sí hombre, es más, si acerta no solo se la doy sino que le dejo escoger la que quiera. - Pues yo diría que hay... tres mil cuatrocientas noventa y siete ovejas. El pastor se queda alucinado y le ofrece escoger la oveja pues ha acertado. Antes de irse, el pastor le propone: - Oiga, espera un momento, si adivino de que pueblo es usted, ¿me devolvería la oveja? El hombre piensa que соn tantos pueblos que hay en España es imposible que acierte y acepta. - Pues usted es de Lepe. - ¡Exacto! Tome su oveja. ¿cómo lo ha sabido? - Oh, ha sido fácil. Sólo un lepero sería capaz de teniendo tantas ovejas donde escoger que se lleve precisamente al реrrо pastor.
Un pastor vigila su inmenso rebaño de ovejas cuando se le acerca un hombre y dice:
- Oiga, si acierto el número exacto de ovejas, ¿me regalaría una? El pastor muy seguro acepta:
- Sí hombre, es más, si acerta no solo se la doy sino que le dejo escoger la que quiera.
- Pues yo diría que hay... tres mil cuatrocientas noventa y siete ovejas. El pastor se queda alucinado y le ofrece escoger la oveja pues ha acertado. Antes de irse, el pastor le propone:
- Oiga, espera un momento, si adivino de que pueblo es usted, ¿me devolvería la oveja? El hombre piensa que соn tantos pueblos que hay en España es imposible que acierte y acepta.
- Pues usted es de Lepe.
- ¡Exacto! Tome su oveja. ¿cómo lo ha sabido?
- Oh, ha sido fácil. Sólo un lepero sería capaz de teniendo tantas ovejas donde escoger que se lleve precisamente al реrrо pastor.