Un señor entra en un bar y pide un vaso de agua. El camarero no le hace ni caso. El señor vuelve a pedírselo una vez más, y otra, y otra. Al final se enfada, se pone en pie y sujeta al camarero de la manga.
- Haga usted el favor. ¡Le he pedido cien veces un vaso de agua!
-¡ Le ruego que me disculpe, caballero!
- Le dice el camarero, y entonces se vuelve hacia su compañero de la barra y grita-: ¡Cien vasos de agua para este señor, y deprisita!