Un señor mayor está muy preocupado y va al médico: -¡ Doctor, doctor! ¡Todos me dicen que estoy como una cabra! - A ver, explíqueme por qué cree que le dicen eso. -¿ Sabe?, ¡yo prefiero los tirantes al cinturón! El psicólogo lo tranquiliza: - Si ése es el problema, no hay por qué preocuparse. Hay muchos señores mayores que tienen su misma preferencia. Yo mismo prefiero los tirantes. El paciente suspira aliviado y le pregunta al médico: -¿ Ah, sí? ¿Y usted cómo los prefiere, hervidos o fritos?
Un señor mayor está muy preocupado y va al médico:
-¡ Doctor, doctor! ¡Todos me dicen que estoy como una cabra!
- A ver, explíqueme por qué cree que le dicen eso.
-¿ Sabe?, ¡yo prefiero los tirantes al cinturón! El psicólogo lo tranquiliza:
- Si ése es el problema, no hay por qué preocuparse. Hay muchos señores mayores que tienen su misma preferencia. Yo mismo prefiero los tirantes. El paciente suspira aliviado y le pregunta al médico:
-¿ Ah, sí? ¿Y usted cómo los prefiere, hervidos o fritos?