Un señor está parado en la calle junto a un реrrо, y otro señor que pasa le pregunta:
- Oiga, ¿su реrrо muerde?
-¡ Qué va, es más manso que un cordero! El hombre se agacha para acariciarlo y el реrrо le suelta un buen mordisco.
-¿ No me había dicho que su реrrо no mordía? ¡Menudo bocado me ha arreado!
- Le aseguro que mi реrrо no muerde... ¡pero es que este no es mi реrrо!