Un turista busca desesperadamente una habitación de hotel en una ciudad, pero no queda ninguna libre. Llega al último hotel y le dice al recepcionista:
-¡ Quisiera una habitación!
- Sólo nos queda una, pero está llena de hormigas -le responde el conserje. Viéndose sin más opciones, el turista acepta y se resigna a pasar la noche allí. A la mañana siguiente baja a recepción fresco y descansado.
- Dígame, ¿cómo se las ha apañado para dormir tan bien соn todas esas hormigas?
- Le pregunta el recepcionista. Y el turista le responde:
-¡ Ah, maté una hormiga sin querer y todas las demás fueron al entierro!