Un viejecito lleva horas observando a un pescador. Al final, el pescador no puede más, y le dice:
-¡ Hace horas que no me quita el ojo de encima! ¿Por qué no coge una caña y pesca usted? El viejecito niega соn la cabeza y responde:
- Qué va, yo no tendría tanta paciencia...