Una anciana muy, pero que muy arrugada y encorvada toca la puerta de una lujosa casa y abre un niño.
- Buenos días, hijito, vengo a recoger los juguetes que tu madre va a dar a una niña pobre.
- Pero yo le dije a mi mamá que tenía que venir a por ellos la más pequeña de la familia.
- Yo soy la más pequeña, hijo.