Una pareja de novios vuelve de ver una película del cine y el novio, muy educado, acompaña a la bella chica al portal de su casa. Se dan un rutinario beso en la mejilla y justo cuando ella va a entrar en el portal, el novio se apoya соn el codo en la pared y la agarra del brazo atrayéndola hacia el. - María, llevamos mucho tiempo saliendo juntos. ¿Por qué no me das un beso en los labios? - No, Juan, ya hemos hablado de esto antes... - Venga, María, si sólo es un besito de nada, como en las películas. - Lo siento Juan, pero hasta que no estemos casados, no. - Pero si solo es un besito, María. - No insistas Juan. - Si no es nada malo, lo hace todo el mundo. - Ya, pero después del besito querrás algo más, y luego más... Y yo quiero llegar casta al matrimonio. - Va, María, te prometo dejar las manos quietas. - He dicho que no y es que no. - Sólo uno, y pequeñito. Porfa, María,dice suplicante. - Que no, que cuando nos casemos. - Anda, porfa, anda... En esto se oye la voz del padre que dice: - ¡María, dale un beso para que deje de apoyarse sobre el botón del timbre!
Una pareja de novios vuelve de ver una película del cine y el novio, muy educado, acompaña a la bella chica al portal de su casa. Se dan un rutinario beso en la mejilla y justo cuando ella va a entrar en el portal, el novio se apoya соn el codo en la pared y la agarra del brazo atrayéndola hacia el.
- María, llevamos mucho tiempo saliendo juntos. ¿Por qué no me das un beso en los labios?
- No, Juan, ya hemos hablado de esto antes...
- Venga, María, si sólo es un besito de nada, como en las películas.
- Lo siento Juan, pero hasta que no estemos casados, no.
- Pero si solo es un besito, María.
- No insistas Juan.
- Si no es nada malo, lo hace todo el mundo.
- Ya, pero después del besito querrás algo más, y luego más... Y yo quiero llegar casta al matrimonio.
- Va, María, te prometo dejar las manos quietas.
- He dicho que no y es que no.
- Sólo uno, y pequeñito. Porfa, María,dice suplicante.
- Que no, que cuando nos casemos.
- Anda, porfa, anda...
En esto se oye la voz del padre que dice:
- ¡María, dale un beso para que deje de apoyarse sobre el botón del timbre!