Una pareja va de vacaciones a Roma, y el marido pregunta en la recepción del hotel el horario de las comidas:
- Mire, el desayuno lo servimos de siete a once de la mañana. La comida, desde las doce del mediodía hasta las cuatro de la tarde; y la cena, de seis de la tarde a doce de la noche. Y el marido le dice a su mujer:
- Cariño, no nos va a quedar tiempo para ver la ciudad.