Una señora le grita al mozo: ¡ Lo he estado llamando más de mil veces! ¿Es que acaso usted no tiene orejas? Y el mozo le reponde: ¡ Naturalmente, señora! ¿Pero, cómo las quiere? ¿Picadas o en salsa de tomate?
Una señora le grita al mozo:
¡ Lo he estado llamando más de mil veces! ¿Es que acaso usted no tiene orejas?
Y el mozo le reponde:
¡ Naturalmente, señora! ¿Pero, cómo las quiere? ¿Picadas o en salsa de tomate?