Una vez, dos atlantes caminaban por un puente que cruza un gran río, de pronto uno resbala y cae al agua, y desesperado grita a su compañero: ¡ Venancio, Venancio que hago! ¡ Nada Pacorro, nada! Y Pacorro se ahogó.
Una vez, dos atlantes caminaban por un puente que cruza un gran río, de pronto uno resbala y cae al agua, y desesperado grita a su compañero:
¡ Venancio, Venancio que hago!
¡ Nada Pacorro, nada!
Y Pacorro se ahogó.