Va un niño a un quiosco y le dice a la señora que vende: Señora, ¿tiene caramelos sueltos? La señora le responde: Sí querido. El niño muy pícaro le dice: Bueno señora, átelos para que no se les escapen.
Va un niño a un quiosco y le dice a la señora que vende:
Señora, ¿tiene caramelos sueltos?
La señora le responde:
Sí querido.
El niño muy pícaro le dice:
Bueno señora, átelos para que no se les escapen.