Van a ejecutar a dos hombres condenados a muerte. El capitán les pregunta:
- ¿Algún último deseo?
Y uno de ellos contesta:
- ¡Sí! A mí me gustaría escuchar una canción.
El capitán contesta:
- De acuerdo. Y le dice al otro, ¿Y tú?
A lo que éste le contesta:
- Por favor, que me maten a mi primero para no tener que escuchar las porquerías de canciones que éste quiere oír.