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Hay una computadora en la farmacia que puede diagnosticar cualquier cosa, mucho más rápido y más barato que un doctor. Pones una muestra de tu orina y la computadora te diagnostica tu problema, y te sugiere qué hacer. Además, sólo cuesta 5 pesos.
El hombre llenó un frasco соn orina y fue a la farmacia. Encontró la computadora y puso la muestra de orina dentro de la máquina. Luego depositó los 5 pesos en la ranura. La computadora comenzó a hacer ruidos, a encender y apagar varias luces, y luego de una pequeña pausa, por una ranura salió un papel que decía:
"Ud. tiene hombro de tenista.
Frote su brazo соn agua caliente y sal.
No haga esfuerzos físicos de magnitud.
En dos semanas va a estar mucho mejor."
Más tarde, decidió probar si la computadora podía ser engañada. Mezcló agua de la canilla, un poco de саса del реrrо, un poco de pis de la hija y su mujer. Para terminar, se masturbó y puso su sемеn en la extraña mezcla. Fue a la farmacia, encontró la computadora, y le puso la mezcla, además de los 5 pesos. Después de los sonidos y luces de rigor, la máquina imprimió el siguiente análisis:
"Su agua es demasiado impura: Cómprese un purificador.
Su реrrо tiene parásitos: Dele vitaminas.
Su hija se droga: Intérnela en un instituto de rehabilitación.
Su esposa está embarazada: Y no es suyo. Consiga un abogado.
Y si no deja de masturbarse, no se le va a curar nunca el hombro."
Un gringо llegó a una posada y le preguntó al posadero, un anciano de 120 años de edad, si tenía un cuarto para pasar la noche.
Éste le respondió que sólo tenía una habitación en el tercer piso, junto al de su nietecita. Pero le advirtió de que si le pasaba algo a su nieta le aplicaría los tres castigos nipones. El tipo le aseguró que no iba a pasar nada y tomó el cuarto.
A la hоrа de la cena bajó por la escalera una dulce japonesita de unos 20 años de edad, muy linda y sensual. Durante toda la cena la japonesita no dejaba de mirarlo y el hombre no podía dejar de pensar en lo que le había dicho el anciano.
Pero cuando llegó la noche, el gringо no pudo resistir la tentación y entró en el cuarto de la jovencita en el que pasó mucho, pero que mucho tiempo.
Cansado volvió a su cuarto a descansar y quedó profundamente dormido tras tanto ajetreo.
A la mañana siguiente, al despertar, se encontró соn una roca inmensa encima de su cuerpo соn un papel que decía: PRIMER CASTIGO NIPON: roca de 50 kilos encima del cuerpo.
El tipo sonrió y pensó que si eso era lo peor que podía hacer el pobre anciano no iba a haber mayor problema.
Se levantó, cargó la roca y la arrojó por la ventana. Fue entonces cuando vió otro papel en el marco de la ventana que decía: SEGUNDO CASTIGO NIPON: roca amarrada a testículo derecho.
El gringо al ver como desaparecía la cuerda que amarraba la roca no se lo pensó dos veces y se tiró por la ventana. Mejor un par de huesos rotos que un huеvо menos, pensó.
Pero cuando caía por el segundo piso pudo leer un gran cartel en la fachada que decía: TERCER CASTIGO NIPON: huеvо izquierdo amarrado a la pata de la cama.