Caperucita y el lobo.
Luego de que el feroz animal come a la abuela de la niña, toma la decisión de ocupar el lugar de la anciana en la cama. Al llegar la muchacha, observa la situación, y pregunta:
- ¡Que orejas tan grande tienes abuela!
- ¡Para escucharte mejor!
- ¡Pero que ojos tan grandes!
- Para verte mejor.
- ¡Pero que boca tan grande tienes!
A lo que el lobo cansado contesta:
- Pero niña ... Venís de visita, o solo a sacarme el cuero!